Mejora de los vídeos corporativos

Hoy día los vídeos corporativos son el formato más usado para promocionar productos o servicios en internet.

¿Se trabaja adecuadamente este objeto audiovisual?

En la mayoría de los casos el resultado es aceptable, pero susceptible de mejora en lo que a la parte de audio se refiere.

Normalmente gigantescas multinacionales producen su vídeo de forma local, generalmente en inglés y después inician el proceso de traducción a múltiples idiomas. La realización de este trabajo suele ser contratada a otras grandes empresas de traducción y éstas a su vez suelen contratar por separado a locutores/as freelance.

Como es lógico, el vídeo está adaptado a los tiempos de la versión original en inglés. En el caso de español, al traducir el inglés las frases quedan más largas que las originales. La empresa de traducción pide al locutor/a la sincronización con el vídeo. Así que no queda más remedio que acelerar la lectura con la consecuente pérdida en la calidad de comunicación.

A todo esto hay que sumar que el montaje de audio final lo realiza el editor de vídeo que no es experto en sonido y como consecuencia de ello puede dejar una sintonía a un volumen insuficiente o excesivo. Además no dispone de los conocimientos necesarios para realizar una mínima masterización que optimice el sonido final de la mezcla.

La solución:

  • En el caso de construir el vídeo desde cero,  el montaje debe hacerse con la locución como base. Se realiza así en un tanto por ciento muy escaso de los casos. Sólo a un nivel profesional altísimo.
  • Si se trata de una traducción, el secreto está en pedir la locución a su ritmo natural y después adaptar el vídeo. Éste sólo necesitará algunas ralentizaciones o añadido de imágenes.
  • Para solventar la última circunstancia expuesta la mejor opción es delegar esta tarea a expertos en audio. También ocupan el sector freelance trabajando a precios muy razonables. Obviamente este es un paso más que encarece el precio final, motivo por el cual se suele escoger la otra vía, que como ya he mencionado, logra un resultado aceptable aunque, por desgracia, muy mejorable.

La calidad en un locutor online.

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¿Cómo analizar la calidad en un locutor online?

Hablemos antes un poco del mundo de la locución publicitaria. Comencemos conociendo las distintas ramas existentes en el sector. En el primer escalafón estaría lo que podríamos llamar “la industria del audio analógico”. Consta de importantes estudios de grabación con unas instalaciones envidiables y un equipamiento de primer nivel, adquirido bajo grandes inversiones, años atrás, cuando la grabación sonora no tenía nada que ver con la informática. No puedo más que alabar el trabajo llevado a cabo por estos profesionales, actores de doblaje, técnicos de sonido, publicistas… un auténtico lujo sólo al alcance de grandes firmas para sus campañas de televisión y radio a nivel nacional. Los proyectos de música y cine más destacados también se mueven en esta rama del sector. A día de hoy han adaptado sus equipos al audio digital o conservan los antiguos equipos analógicos ya que existe una tendencia defensora del sonido analógico frente al digital, alegando motivos de mayor naturalidad y calidez en el primero.

A partir de aquí comenzamos a bajar peldaños hasta encontrar una categoría muy inferior en la que predominan medios de comunicación humildes que graban su propia publicidad, en la mayoría de los casos a coste cero para el cliente, como un regalo en la campaña del mismo, donde no es extraño escuchar anuncios consecutivos grabados por la misma voz local y otras carencias de vocalización, dicción, interpretación, montaje… Ni que decir tiene que la calidad deja mucho que desear.

El siglo veintiuno trajo consigo una nueva modalidad al sector que ha logrado encontrar su espacio entre las ya existentes. Hablo de la locución “online”. La consolidación de la informática, internet y la aparición de la compresión mp3 pusieron de relieve el audio digital a nivel de usuario. Los costes para conseguir grabaciones de audio se abarataron más que considerablemente. Esto permitió que cualquier persona pudiera realizar una locución, simplemente con un micrófono, una tarjeta de sonido y un ordenador. Profesionales de la locución de todo el mundo o simplemente aficionados preocupados por mejorar se dispusieron a grabar en su propio domicilio ofertando sus servicios en internet. Así nace el concepto de home-studio y empieza a configurarse el mundo del locutor freelance. Actualmente numerosas páginas webs ofrecen este servicio a costes reducidos, circunstancia que es aprovechada por empresas de todos los tamaños y posibilidades para mejorar su comunicación publicitaria sin necesidad de grandes inversiones económicas, no sólo por la grabación sino también por la difusión en redes sociales y otros asientos de internet.

Defiendo esta “democratización” del sector, a pesar de la pérdida de calidad que supone con respecto a los grandes estudios, pero ¡ojo! hay diferentes líneas rojas que nunca debemos sobrepasar y, aunque son minoría, existen locutores freelance que no alcanzan la calidad mínima deseable. En este sentido, el cliente debería ser cuidadoso a la hora de contratar un locutor para su proyecto.

¿Se entiende al locutor a la primera escucha?

¿Va demasiado deprisa, demasiado lento?

¿Falta energía en la lectura?

¿Queda “muy leído”?

¿Se escuchan sonidos de fondo que despistan?

¿La música de fondo suena muy bien y la locución queda un poco apagada?

Para que el trabajo cumpla el estándar de calidad debido, se necesita una sala o cabina acondicionada acústicamente para evitar resonancias indeseadas o ruidos del exterior, una cierta calidad de los equipos, los conocimientos necesarios para comunicar adecuadamente con la voz y por supuesto, nociones técnicas básicas para retocar la grabación antes de la entrega al cliente. Tampoco podemos olvidar el hecho de ser autónomo para poder facturar los trabajos realizados. A groso modo éstos serían los requisitos de calidad para contar con una adecuada locución en un proyecto audiovisual que permita llegar hasta un final feliz del mismo.

Como locutor experimentado y técnico superior en sonido titulado doy máxima importancia a estas consideraciones.  Te invito a escuchar mis demos en el apartado de mismo nombre. Si te gusta lo que oyes, no te lo pienses y anímate a contar con mi voz, la calidad está asegurada y la tarifa de precios no se dispara en absoluto.

Locución natural

Una de las características más importantes, a mi entender, a la hora de aportar calidad a nuestra locución es la naturalidad.

Quizá sea un concepto sencillo a priori, pero al entrar un poco en profundidad comprobamos que adquiere algo de complejidad ¿Qué es una locución natural?

Explico mi visión al respecto.

La ausencia de una actitud forzada, sería la definición general más certera, aunque hablamos de un campo repleto de componentes y matices.

¿Cómo se consigue no forzar?

Básicamente desde la relajación a la que llegaremos gracias a la respiración y concentración.

Alcanzar esta meta requiere un proceso de aprendizaje de cierta dificultad ya que existen varias barreras mentales que superar.

Desde pequeñitos, en el colegio, nos enseñan a entender el mundo en el que vivimos. Utilizan la herramienta de la que estamos dotados para ello, nuestro cerebro. Y lo hacen, con la mejor intención, pero con una consideración emocional escasa, si tenemos en cuenta que la componente emocional acaba siendo una de las facetas más relevantes en nuestras vidas.

Esta ausencia de educación emocional complica bastante alcanzar un nivel de comunicación natural que, a día de hoy, sólo dominan bien los buenos actores y actrices.

Empezar esta andadura requiere, por tanto, desprogramar en cierta manera nuestra mente. No podemos olvidar que el cerebro simplifica las cosas para ayudarnos a entender y que además está encerrado dentro de nuestro cráneo, depende de nosotros conectarlo adecuadamente con la realidad, función que desempeñan nuestro cinco sentidos.

Pongamos un ejemplo que nos ayudará a comprender.

Todos sabemos lo que es un árbol, al leer la palabra árbol, tu cerebro inmediatamente dibuja un tronco y unas ramas, pero ésto no es más que el concepto de árbol, es creado para simplificar, clasificar y resulta muy difícil de amar, pero en la naturaleza no existen los conceptos, sólo las realidades individuales, cada árbol es distinto, incluso los de la misma especie. De estas diferencias sólo se percatan nuestros sentidos, los responsables de hacernos “sentir” apego, rechazo o indiferencia por esas realidades.

Ahora que conocemos las limitaciones de nuestro cerebro, podemos encarar mejor nuestro pretensión de relajarnos en pro de la naturalidad.

Para que el resultado sea natural no podemos pensar mientras ejecutamos. La locución, como una de las formas de comunicación más importantes, es una vía transmisora de emociones, si pensamos, se nota, si no pensamos empiezan a fluir las emociones. El cerebro no está capacitado para pensar y sentir al mismo tiempo, quizá pueda hacer ambas cosas en el mismo segundo pero nunca al mismo tiempo.

¿Y cuáles son esos pensamientos que nos pueden sacar de la naturalidad?

Las intenciones como: voy a hacerlo muy profesional, con mi tono más grave, o con una sonrisa, o… La intención premeditada nos mantiene pensando en la ejecución y esto es justo lo que debemos evitar.

¿Cómo aprender a hacerlo distinto?

Mi aprendizaje fue una experiencia maravillosa en la Escuela de Doblaje de Barcelona.

Las primeras indicaciones sobre relajación lograda a través de respiración y concentración sonaban realmente extrañas en mi cabeza, acostumbrada a tener éxito bajo la dictadura de la intención premeditada. Pero poco tiempo después lo entendí y pude empezar a poner en práctica la naturalidad e interpretación.

Ejercicios de relajación y respiración muy sencillos y prácticos nos ayudarán a enfrentarnos al micrófono con una actitud relajada, que no quiere decir lánguida o perezosa.

Nuestra ejecución debe estar viva, ser ágil, debe conseguir un equilibrio complejo entre lo enérgico y lo contenido.

Una vez que nos hemos concienciado de todo esto, podremos iniciar un aprendizaje no sólo beneficioso para la calidad de la locución, sino también para nuestra salud mental, ávida de una educación emocional adecuada, cuya incorporación en el sistema público educativo español reclamo encarecidamente ya que estoy convencido de que recibir ayuda para gestionar nuestras emociones, tanto las positivas como las negativas, acerca a las personas a estados de ánimo más equilibrados, lo que se parece bastante a ser un poquito más feliz.